¡Más divertido que ir al cine!

Vale, lo dice alguien que lleva tiempo sin ir al cine -no por ganas- pero con cómics como estos quien quiere gastarse los más de 5 euros de la entrada (además de que no tengo tiempo). Todo esto viene a raíz de que este mes se publica el numero 8 del tercer volumen de los Ultimates (está publicado por Panini y los anteriores por Planeta, aunque Panini ha recopilado la etapa de Planeta en tomos) donde se pone fin a la etapa en esta colección de Mark Millar y Brian Hitch, los iniciadores de la misma.

Pero hagamos un poco de memoria, los Ultimates es la revisión de Los Vengadores de toda la vida dentro del universo Ultimate donde ya se habían realizado las versiones de X-Men y Spiderman. En estos dos últimos se contaba desde el principio la historia de estos personajes pero reelaborada, todo propiciado por el éxito de las películas estrenadas de estos héroes. Pero si estas colecciones -Ultimate X-Men y Ultimate Spiderman- estaban bien, llegaron los Ultimates y le dieron la vuelta a todo y de paso se han convertido en un superventas -dentro de los cómics- en EE.UU.

Viendo el cómic y los autores no sorprende, porque Millar se dedicó a extrapolar los aciertos que había puesto en practica en The Authority (obra de referencia en el cómic del nuevo siglo), donde precisamente también había estado anteriormente Brian Hitch aunque en su caso acompañado por Warren Ellis. Millar es un subversivo -con colegas como Grant Morrison no es de extrañar-, así en The Ultimates coge y aumenta ese estilo de superproducción cinematográfica con un tipo de héroes que son tan humanos y cabrones que causan a la vez rechazo y simpatía.
Así tenemos un ramillete de personajes con egos hinchados, problemas de autoestima, hippies, alcohólicos, algo fascistas, etc. A esto -encima- le une tramas que incluyen a Hulk desbocado -debido a problemas de pareja- intentando destruir Nueva York,  invasiones alienígenas o complots mundiales para derrocar el orden impuesto por estos héroes y América. Todo aderezado con intrigas, espionajes, amorios, traiciones, y acción, mucha acción.

Yo estoy disfrutando como un chaval con estas versiones de estos héroes clásicos; con un Steve Rogers -Capitán América- que es un hombre de los años 40 atrapado en el siglo XXI, es decir de derechas, algo machista y con una mala hostia considerable; un Tony Stark -Iron Man- que es un playboy borrachín; un Thor que es un ¿dios? hippie que está en contra de la globalización y en contra de estos Ultimates; un Nick Furia que es negro y con los rasgos de Samuel L. Jackson (los detalles de los rostros son increíbles por parte de Brian Hitch); un Bruce Banner (Hulk) que en el fondo disfruta siendo Hulk y liberando su frustración (arrasando Nueva York y comiéndose hasta personas, cuando en su forma humana es vegetariano); Betty Ross que es una ambiciosa delegada del gobierno y la pareja de Banner; la misteriosa Natasha Romanova -Viuda Negra-; Janet Pym -la avispa- una mujer de carácter en la misiones pero que sufre maltratos por parte de su marido, el inseguro Hank Pym -el hombre gigante-; Mercurio y la Bruja escarlata, hermanos con una especie de relación que tiene ciertos toques incestuosos; el gran Ojo de Halcón -uno de mis héroes favoritos ahora y de crío-, etc. Son muchas más cosas que hacen de este cómic algo imprescindible, pero para eso tendréis que leerlo.

Hay que decir que las historias no son de lo más originales pero tienen elementos que les hacen ganar enteros y ser muy divertidas; como los diálogos de Millar y como con ellos es capaz de definir un personaje en un par de frases; las ideas algo subversivas (el arco que cierra esta etapa es según Millar un reflejo de la política exterior estadounidense); y el tono realista – peliculero que le imprime a las historias.

Pero todo esto se hubiera quedado en agua de borrajas si el encargado de plasmar en imágenes hubiera sido un dibujante del montón pero aquí tenemos a Brian Hitch, con un estilo realista y espectacular -muy espectacular- a partes iguales, lleno de detallismo (la colección ha sufrido varios retrasos debido a su estilo lento y minucioso) y que dota de toda esa espectacularidad de superproducción cinematográfica que Millar quería dar al cómic. Haciendo un inciso me alegro por Hitch por las muchas criticas que recibió en sus inicios de que era un clon de Alan Davis, ha demostrado que ha ido evolucionando y que ha conseguido un estilo personal convirtiéndose en uno de los dibujantes más cotizados/valorados del medio.

Pues nada estoy esperando a que salga este ultimo número de la colaboración de este grandísimo tándem que hacen cómics que ya querría Spielberg. Ya lo he puesto en el título, ¡mejor que el ir al cine! En serio.

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One Response to ¡Más divertido que ir al cine!

  1. elbichoylaluna says:

    uoooo!!uoooo!!no me lo puedo creer , rue diciendo qeu hay algo mejor que ir al cine??illo, que rajas??no es comparable`!!partiendo de esta afirmacion categorica añadire…sisi esa aficion por los heroes de tinta plana ya la conoci yo un caluroso dia de verano en una tienda donde colgaban monstruos del techo y habia muñecos hiper articulados por las esquinas llamandote para que probaras todas sus posibilidades…me llamabaaaan, ma llamabaaan a gritos , yo no tuve la culpa de nada jajajaeso y… te has hecho un espacio y…y..y…weno, quedamos o que mal hombre??jejejejsi no encuentras conexion entre mis palabras es porque me acabo de levantar y hay que darme tiempo un besicoooo

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