La Era de Apocalipsis

Erase una vez en los 90 una editorial que acababa de perder a sus “estrellas”, sus colecciones vendían bien pero -por lo general- eran calamitosas desde el punto de vista creativo. En esa “era oscura” un hombre vino a iluminar el destino de tan magna compañía, ¡Bob Harras!… ¡Espera! ¿Bob Harras el mesías? ¿Qué cojones estoy diciendo? ¡Esto de releer cómics viejos me esta afectando! A ver, reordenemos la cosa.

En los 90 Marvel vivía, vivió, una época extraña (mala). Sus estrellas de principios de década se le habían fugado para montar una editorial alternativa viendo que -los muy listillos- podían ganar más pasta haciendo lo mismo, o peor en muchos casos, que en Marvel. Los Jim Lee, Rob Liefeld, Todd McFarlane, etcétera, dejaron coja a la “pobre” compañía de “fan favourites“.

Después del susto inicial (tampoco es que los cómics de los autores citados fueran para tirar cohetes, ni mucho menos, pero vendían como rosquillas), Marvel se recuperó. Bueno, se recuperó económicamente porque la calidad de sus cómics dejaba algo, bastante, que desear. Vivió una de sus travesías en el desierto de la que no empezaría a ver la luz hasta finales de los noventa. Pero todo desierto tiene sus oasis. Aquí es donde entra en escena la saga que menciono en el título.

Si por algo se caracterizó la Marvel de los 90, además de lo dicho antes, fue por los continuos y periódicos “crossovers“. Es decir, grandes sagas donde se implicaban un buen numero de colecciones para que así compraras aún más cómics. Total, que te los comprabas y después de la saga realmente, como diría Julio Iglesias, “la vida sigue igual“.
La Era de Apocalipsis fue uno de estos crossovers y que responde al estereotipo antes comentado pero… siempre hay “peros”. Después de La Era de Apocalipsis la vida siguió igual pero su interés radicó que durante la misma todo cambió una barbaridad. Y aquí es donde volvemos a Bob Harras.

Bob Harras era en esa época -1995- editor de las colecciones mutantes en Marvel. Posteriormente pasaría a ser editor en jefe y, si por algo fue conocido, fue por aportar múltiples ideas para reformar las colecciones de la editorial. Casi ninguna fue buena. Pero resulta que una de las que sí fue potable fue esta. Por lo visto en un viaje a California para supervisar la serie animada de los X-Men, a el tipo le sobrevino la idea de ¿y si no hubiera existido el profesor Xavier? Y se dispuso a llevarla a cabo.

Para ello se ideó una saga, que no era nada más que el prologo a esta que comento, llamada “La búsqueda de Legión”. En ella Legión -el hijo de Charles Xavier-, un mutante con poderes “que te cagas”, viajaba al pasado para eliminar lo que el consideraba el motivo de insatisfacción de su progenitor. El motivo era nada más y nada menos que Erik Lensherr A.K.A. Magneto. Pero -de nuevo hay un “pero”- le salía el tiro por la culata y acababa matando, accidentalmente, a su padre (menuda tragedia griega). Total, que esto provoca una reestructuración de la realidad que se traduce en la desaparición del universo mutante tradicional por el que nos ocupa. En este universo Xavier nunca formó los X-Men y sería su “amigo” Magneto, movido por la culpa, el que lo haría en su lugar. Y como tiene que haber una némesis, esta surgió en el nombre de En Sabah Nur A.K.A. Apocalipsis. Este tipo se trata de un mutante milenario (surgió en el antiguo Egipto, de ahí su primer nombre) y tiene un extraña fijación darwiniana por la supervivencia del más apto. Extraña por que la lleva al límite, ya que considera que los humanos normales son una raza inferior y por tanto no son aptos.

Bueno al meollo. La cosa es que Apocalipsis, en esta saga, se ha hecho con el control de América del norte y la ha convertido en un gran desierto nuclear donde tiene campos de concentración de humanos. Los humanos supervivientes se encuentran en Europa, y tienen su propia resistencia, y, como no, están los “muchachos” de Magneto que intentan salvar a los humanos de Apocalipsis.

Construido el escenario nos encontramos que durante cuatro meses las colecciones cambiaron de numeración y cabeceras. Los personajes fueron remodelados y se daban interesantes paradojas. Así Lobezno estaba con Jean Grey (esposa de Cíclope) y no estaban en los X-Men; Cíclope estaba en el bando “malo “(aunque de malo tenía poco); Picara estaba casada con Magneto y tenían un hijo (llamado Charles) con lo que no estaba con Gambito; Coloso estaba casado con Gatasombra; Dientes de Sable estaba en el bando “bueno” como si fuera una especie de Lobezno, personajes muertos en la era normal aquí estaban vivos (Destello), otros presentaban cambios (a Lobezno le faltaba una mano y a Cíclope -¡ja, qué ironía!- un ojo debido a un enfrentamiento entre ambos); etc.

Aclarado. Esto no era nada más que un enorme “What if” (¿Y si?) pero bien montado. Les servía para presentar hechos que no fueron o hipotéticas situaciones que se podrían dar en un futuro. Pero el ser tan enorme hacía que también tuviera sus fallos, como lagunas y falta de coherencia en algunos guiones (derivados del hecho de sincronizar tantas colecciones, siete en total además de los diferentes especiales).

Entre las colecciones más destacadas, a mi parecer, Arma-X, Los asombrosos X-Men, La próxima generación y X-Calibre. Y entre los autores implicados pues había un poco de todo, como en botica; había estrellas en ciernes como Chris Bachalo (en su mejor etapa), Warren Ellis (aunque no realizó, ni de lejos, sus mejores trabajos en las colecciones mutantes) o Joe Madureira; consagradas como Adam Kubert (que probablemente hace el mejor trabajo de todos); o dignos profesionales como Steve Skroce, Fabian Nicieza, Larry Hama o Andy Kubert. Todos ellos, y algunos más, elaboraron la que, probablemente, sea la historia más interesante de la Marvel de ese periodo. También la más recordada por los fans. De hecho, se ha intentado recuperar en especiales el tirón comercial de la misma. Pero la verdad es que la mayoría eran muy malos.

La perspectiva de ahora, y de antes, es que, siendo un gran “What if“, todo tenía un poso de intrascendencia ya que no se iba a reflejar en las colecciones una vez pasara el gran evento. Vale, se intento -en vano- hacer creer que esta realidad podría quedarse en vez de la otra (¿alguien lo creyó?) o se hizo que personajes de la misma “llegaran” a la realidad normal (con más pena que gloria). Pero ahí se quedo, en mero intento. Aunque también es una baza a favor ya que se puede leer como historia unitaria y desligada de la pesada continuidad de las colecciones.
También, entre su debe se cuenta lo flojo de sus dos especiales que abrían y cerraban la saga. Mal guionizados y peor dibujados (en su mayoría por ese “calcador” llamado Roger Cruz). De traca es el ultimo especial donde las tramas presentadas se resuelven apresuradamente y, a veces, sin mucho sentido. Pero bueno era la Marvel de los 90 tampoco vamos a pedir peras al Olmo.

Resultado final, pues una saga bastante entretenida y que presentaba a personajes con una nueva perspectiva. Para pasar una tarde amena si no tienes nada mejor que hacer.

P.D: No he explicado como saben que su realidad no es la buena y como vuelven a la cronología normal. ¡Bufff! Mejor os compráis los cómics y lo veis/leéis.

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One Response to La Era de Apocalipsis

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