15 cómics de esta década

La verdad es que últimamente me encuentro algo bajonero de ánimo. Bueno la cosa es que no tengo muchas ganas de escribir en los blogs (me he llegado a plantear el continuarlos). Pero como lo había prometido aquí está. Una lista de 15 cómics de esta década que he tenido el placer de leer, y que por unas u otras circunstancias me parecen los mejores. Señalar algunas apreciaciones. Primera, Planetary es una colección que empieza en 1999 pero se desarrolla en una gran totalidad en este siglo; o Lapinot es otra serie que empieza en los 90 pero tiene algunos de sus mejores álbumes en esta década (como el maravilloso “La vida como viene“). Segunda, en general se apreciará que hay mucho cómic norteamericano y de tipo “superheroico”. Bueno tratándose del “mainstream” del cómic, es normal que hace años leyera más este tipo de cómic (esto no es nada peyorativo, al contrario es un género que en esta década ha vivido un renacimiento).

Como toda lista faltarán obras de referencia que yo soy consciente y que tengo en mente leer (cuando tenga fondos de sobra para adquirirlas, porque aunque hay en las bibliotecas me gusta comprar los cómics que realmente me parecen interesantes). Hablo de obras como “Malas Ventas” de Alex Robinson; “Diario de Álbum” o “Señor Jean” de Dupuy y Berberian; “Agujero Negro” de Charles Burns (otra obra que se espacia desde los 90 hasta ahora); etc.

Sobre la lista en sí, no hay ningun orden concreto, ni ninguna ordenación que priorice un cómic sobre otro. Todos son interesantes y merecen que se les eche un vistazo. Ahora que llega el frío podéis aprovechar para encerraros en casa y como un “pollo mantudo” leer alguno de estos cómics. En el peor de los casos os harán pasar un rato entretenido.

  • The Authority de Mark Millar (guión) y Frank Quitely (dibujo).
  • The Ultimates de Mark Millar (guión) y Bryan Hitch (dibujo).
  • Blankets de Craig Thompson (guión y dibujo).
  • Lapinot de Lewis Trodheim (guión y dibujo).
  • X-Force/X-Static de Peter Milligan (guión) y Mike Allred (dibujo).
  • Planetary de Warren Ellis (guión) y John Cassaday (dibujo).
  • Blacksad de Juan Díaz Canales (guión) y Juanjo Guarnido (dibujo).
  • New X-Men de Grant Morrison (guión) y VV/AA (dibujo).
  • Daredevil de Brian Michael Bendis (guión) y Alex Maleev (dibujo).
  • The League Of Extraordinary Gentlemen de Alan Moore (guión) y Kevin O´Neill (dibujo).
  • Top Ten de Alan Moore (guión) y Gene Ha (dibujo).
  • Midnight Nation de J.M. Strackzynsky (guión) y Gary Frank (dibujo).
  • Capitan América: Dead Men Running de Darko Macan (guión) y Danijel Zezejl (dibujo).
  • Wildcats de Joe Casey (guión) y Sean Phillips (dibujo).
  • 1602 de Neil Gaiman (guión) y Andy Kubert (dibujo).

Pues esto es todo. Algunos de los cómics nombrados tienen enlaces a páginas con reseñas interesantes de “La Guía Del Cómic” o “Zona Negativa“.

Chau.

Hablar por hablar.

Querría haber publicado una entrada sobre los que creía que eran, a mi entender, los mejores cómics de este década. También había estado planeando un post sobre discos de los noventa (¡¿otra vez?!). Etc.

Total que entre que estoy con algunas obligaciones (menores), llevo algunos días con un molesto resfriado típico de esta estación y, fundamentalmente, soy algo perro, da como resultado que estoy pasando un poco de los blogs (este y el de Arte Para Dummies). Pero es que también por un lado me digo que estoy siendo redundante, contando cosas que otros ya han contado miles veces. También me digo que ya lo sé, y que quizá esto no sea más que otra cosa de esas que hacemos para permanecer “inmortales” (alguna vez me ha pasado por la cabeza que pasaría con los blogs si “desapareciera”, dentro de muchos años, ¿seguirían en una especie de limbo? ¿Familiares o amigos se encargarían de eliminarlos? No, por favor. No se han dado cuenta que esto es un ejercicio de ego). O ¿realmente todos queremos ser pseudoperiodistas? Bueno ya veis que tipo de chorradas pongo, en vez de poner los posts que estaba diciendo al principio. Hay que rellenar espacio y a la vez dar algo un poco más personal que mis típicas listas y divagaciones (casi siempre musicales).

Por cierto, no querría olvidarme de dedicar unas palabras a Andrés Montes. Se han escrito muchas cosas estos días. Pero los que, como yo, disfrutamos en la NBA (fundamentalmente) y después en La Sexta de sus retransmisiones lo echaremos de menos. ¡Ciao Andrés!

Y para terminar, no podía dejar de poner algo musical. Una canción de una banda para volver a escuchar ahora que arrecia de nuevo el frío.

Sus Satánicas Majestades

En uno de esos momentos que me da por reflexionar, son pocos, hace tiempo pensé que pocos grupos pueden presumir de tener cuatro obras maestras seguidas. Me explico, los Stones para mí tienen cuatro obras maestras que las hicieron seguidas y, encima, en ¡cuatro años! Toma simetria. Por supuesto hablo de “Beggars Banquet” (1968), “Let It Bleed” (1969), “Sticky Fingers” (1971), y “Exile On Main Street” (1972). Esos cuatro discos, a pesar de lo notables que me parecen “Afermath” (1966) y “Between The Buttons” (1967), contienen todo el germen de lo que hizo tan grandes a los Stones. Además de lo que decía, que pocos grupos y/o artistas pueden presumir de ese hecho, el haber grabado cuatro obras maestras seguidas. Ni los Beatles, que para mí tienen varias obras maestras, incluso más que los Stones, pero no cuatro seguidas (tienen tres, “Rubber Soul”, “Revolver” y “Sgt. Peppers Lonely Hearts Club Band”). Quizá Dylan en los discos que van desde “Bringing It All Back Home” a “John Wesley Harding”, o Stevie Wonder desde “Music Of My Mind” hasta “Songs In The Key Of Life” (en este caso ¡cinco discos!). Pero grupos es muy difícil, por no decir casi imposible, decir un grupo que haya no solo sacado cuatro obras maestras sino que además lo haya hecho de forma seguida. Y es que los Stones, como se ha dicho muchas veces maliciosamente, estaban en vena.

Esos cuatro discos son el mejor catálogo de lo buenos que fueron los Stones. De todo lo que supusieron para la música. Son rock and roll del bueno. De ese que nace de la entrepierna, que huele a roncha de sudor, a whisky (del bueno), sexo, juerga, resaca, etc. Esos discos son un tratado de rock cabrón y drogata (en esa época Richards era una farmacia); de amor y sexo cantado, borracho of course, a las 5 de la mañana en cualquier taberna de mal vivir. Esto era “rock and roll way of life” y no lo que hacen los pijos de los Strokes.

Esos discos muestran como unos inglesitos de clase media se mamaron toda la tradición popular americana (blues, country, rock and roll, soul, folk, etc) para “vomitarla” en esos cuatro discos míticos. Como digo hay rock urgente; rock bailable; rock y country-rock beodo; soul-rock; experimentos, con resultados concretos, de rítmicas caribeñas o latinas; blues pantanoso; etc. Esto era a lo que se refería, creo yo, Gram Parsons (gran amigo de Keith Richards) cuando decía aquello de “Cosmic American Music“.

La cosa empieza en el grandioso “Beggars Banquet”, piedra de toque del cambio de rumbo de estos muchachos, aún con Brian Jones en sus filas. Después vendría su expulsión del grupo y su muerte en extrañas circunstancias. Lo que podría suponer una losa, Jones era un gran multiinstrumentista y arreglista, se convierte en una, extraña, baza. Ya que su ausencia les obliga a contar con múltiples colaboradores. Y que colaboradores. Gente como Ry Cooder, Billy Preston, Al Kooper, Nicky Hopkins, etc. Amén de la mención de Mick Taylor, guitarrista de los Bluesbreakers de John Mayall, que empieza de colaborador y termina en la banda (hasta 1975). Su trabajo en estos tres discos restantes le convierten en uno de mis Stones favoritos (en parte debido a ese temazo, de mis favoritos, que es “Can´t You Hear Me Knocking). Tampoco querría dejarme el mencionar la magnífica sección rítmica de los Stones, a los grandes Charlie Watts (probablemente el mejor bateria de los 60 junto con Keith Moon y Ringo Starr, si Ringo Starr) y Bill Wyman. Hacen un trabajo impresionante en estos discos. Toda banda nueva que quiera dedicarse al rock, que se “mamen” esto que es el puto abc. Exprimen, en estos discos, todo lo que podía dar de sí, en esa época, el rock and roll.

Estos discos son el motivo por el que los Stones tienen el respeto de un enorme número de gente, el mío al menos. Yo no sé elegir entre ninguno de los cuatro. Todos me gustan y a todos, por a o por b, les tengo mucho cariño. Son la cumbre de su carrera. Después de esto vendría la lenta decadencia hasta convertirse en una marca comercial y pasar de músicos a “showmans” y empresarios. Pero por estos cuatro discos es por lo que precisamente se les perdona casi todo.