El cuento de Navidad de Auggie Wren.

Bueno mañana por la noche es Nochebuena y el viernes Navidad. Pues aquí os dejo un moderno cuento de Navidad escrito por Paul Auster. Se trata de un bonito y nada tópico cuento, que como curiosidad sirvió de base a la colaboración entre Wayne Wang y Auster que daría como fruto la (muy recomendable) película “Smoke“.

Sólo desearos a todos felices fiestas. Sed felices (o intentadlo), pero no sólo en Navidad.

Un cuento de navidad

Se acerca la fecha del 22 de diciembre. ¿22 de diciembre? Dirán algunos/as, querrá decir 25. No, el 22. El día del Gordo de Navidad. Probablemente el día que da inicio, no oficioso pero casi, a las fiestas navideñas en nuestro país. Bueno pues el Gordo de Navidad sólo ha tocado una vez en toda su historia en Huesca, pero no en la capital como muchas veces hacen creer los medios locales cuando lo comentan en esta época. Y es que esta historia la sé bastante bien porque atañe a mi familia.

Retrocedamos en el tiempo. Año 1963. En esa época mi madre tenía unos 11 años (o eso dice ella) y su tío, hermano de mi abuela, era el dueño de almacenes Barluenga en Grañen. Bueno pues el tío de mi madre en una de sus visitas a Huesca se decidió a comprar dos series de números en la administración nº2, conocida como “El gato negro” y que entonces se encontraba en el Coso (donde ahora está el solar del antiguo “Luces de Bohemia“). Es más mi madre recuerda el nombre de la lotera -la cual desconozco si todavía vive-, Paquita Otín. A lo que iba, el tío de mi madre adquirió dos series que vendió en participaciones en Grañen, o casi. Porque una de ellas no se vendió integra del todo sino que también se vendió una pequeña parte en Sesa (donde almacenes Barluenga tenía una “sucursal”). Ni que decir tiene que el número que no se vendió íntegro es el que iba a tocar.

Bueno pues nos encontramos en la mañana del 22 de diciembre de 1963, mi madre se encontraba de vacaciones del colegio, ayudando en la sastrería de Grañén propiedad de otro de sus tíos (otro hermano de mi abuela) que acababa de fallecer no hace mucho. Ahí se encontraba oyendo el sorteo por la radio y apuntando los premios. Cuando salió el número de una de las series antes nombradas, aunque con la particularidad que mi madre no lo oyó bien y apunto mal el premio, pensando que era uno inferior. Pero cuando un rato después dieron la lista de números agraciados su primo se dio cuenta de que uno de los números que llevaban era el Gordo. Les había tocado el Gordo.

Algunas curiosidades:

  • Una tía de mi madre (hermana de su tío el que compró las series) se quedó sin número. Su tío siempre le regalaba un número pero esta vez se le pasó y la vendió antes de poder darle una participación.
  • Mi abuelo fue uno de los agraciados. Le tocaron, aproximadamente, unas 200 mil pesetas de una participación de 25 pesetas. Con gran parte del dinero compró un almacén y una cosechadora.
  • Hubo, también, un buen número de decepciones. Ya que cuando corrió la noticia de que había tocado en Grañen algunos pensaron que habían sido agraciados. Pero para su sorpresa llevaban la otra serie, que no recibió premio ninguno.
  • Un hombre de Frula denunció a el tío de mi madre porque decía que había comprado el número y se le había perdido. Después de comprobar los membretes de las participaciones vendidas se demostró que era mentira.
Así fue como mi madre vivió, en primera persona, como tocó por primera vez (y única hasta ahora) el Gordo de Navidad en la provincia de Huesca. ¡Ah! ¿Os creíais que no sabía cual fue el número agraciado? Si de algo se acuerda mi “vieja” es de eso: el 19936.

Felices fiestas y suerte. Y ya sabéis que si no toca al día siguiente es el día de la salud, que no falte.

P.D. Aparte de la mera curiosidad escribo esto porque mi madre me dice que estas historias debo saberlas y contarlas cuando ya no esté ninguno de los implicados. Es la tradición oral (en este caso también escrita).

Las canciones de mi vida (4)

Año 2000. Para algunos inicio del nuevo milenio (para otros no), y para mí el inicio de la universidad. Tenía 19 años. Empezaba historia del arte, era la carrera que más me gustaba de las que había en Aragón. Pongo esto último porque en realidad no era la carrera que en un inicio quería hacer. Me gustaban comunicación audiovisual o periodismo pero había que salir fuera de la comunidad autónoma, hecho que suponía un desembolso demasiado grande para mis padres (hoy día no me arrepiento de no haber hecho una de las dos carreras que en inicio pretendía, no tiene sentido. Hice historia del arte y me gustó. Lo otro sería lamentarse por algo que no sé como hubiera sido). Bueno lo dicho comenzaba la universidad, nuevas expectativas y nuevas ilusiones (que tópico queda esto pero es verdad). Ese primer año estuve en una residencia de funcionarios que había en Casetas. Para el que no lo sepa, Casetas podría pasar por una población de las afueras de Zaragoza sino fuera porque es un barrio de la misma. Un barrio bastante alejado. Bueno ahí estaba yo, compartiendo cuarto con un conocido y en una residencia en el “culo del mundo” pero más o menos contento.

La llegada a Zaragoza el primer año tampoco supuso tanto contacto con la ciudad, ese primer año iba y venía bastante a Huesca. Pero una de las cosas que me gustó de Zaragoza es su gran oferta cultural. Gran oferta para adquirir música. Ahí descubrí la Fnac y Media Markt donde los 4 primeros años sólo Dios sabe la cantidad de dinero que me dejé en discos (eso sí buscando siempre las mejores ofertas, discos de años anteriores a 8€ o menos). Bueno la cuestión es que uno de los discos que me compré ese año fue un recopilatorio de The Cure llamado “Galore“. Era un recopilatorio de sus singles desde el año 1987 hasta 1997. Ni que decir tiene que me encantó pero si una canción me atrapó en ese momento fue “Just Like Heaven”. Algunas de sus canciones me sonaban o ya las había oído (como “Why Can´t I Be You”, “Lullaby” o “Close to Me”). “Just Like Heaven” no la había oído antes pero eso no importaba, al contrario casi era mejor. Esta canción es la típica que suena perfecta la primera vez que la oyes. Suena perfecta la primera vez que la oyes y sigue sonando perfecta ahora. Siempre digo que si tuviera que elegir mis 10 canciones favoritas, no tengo muy claro cuales serían las otras pero “Just Like Heaven” sería una de las seguras. Después de esto llegaría el descubrimiento de más discos de The Cure (“Disintegration”, “Seventeen Seconds”, “The Head On The Door”, etc.) y la constatación de que, además de una gran banda, The Cure han sido (desgraciadamente llevan años que no dan muy en el clavo aunque sigo sus nuevos discos) una de las mejores bandas de singles de los últimos 30 años.

Para terminar lo haré con unas palabras de Nick Hornby, “Si te gusta una canción, te gusta lo suficiente como para que te acompañe a lo largo de diversas etapas de tu vida, así que el uso va borrando todos los recuerdos demasiado específicos“. Eso exactamente es lo que me ocurre con “Just Like Heaven”, es el tipo de canción que me ha acompañado y me acompañará hasta que me muera (vale, esto último me ha quedado un poco pomposo).

P.D. Con lo perfecta que es la canción el vídeo me parece un poco feo.
P.D.2. Recuerdo cuando se nombraba la canción en “Blankets” el cómic de Craig Thompson. Ese pequeño detalle hizo que el cómic terminara de ganarme. A veces soy así de simple.

El viaje

Si algo tiene el día a día es que cuando dices algo rapidamente te lo corrige o matiza. Cuando el otro día hablaba del viaje (aunque nombrado como metáfora de la vida), al poco me veo en uno que ha sido de lo más soporífero (el viaje no la estancia).

Tuve que bajar a Almería a ver familia. Bajaba en tren junto con mis “viejos” y hasta Madrid todo perfecto ya que bajamos en AVE. Pero luego nos tocó embarcar en un Talgo que tardó 6 “horazas” en llegar hasta Almería. ¡Qué sopor por Dios! Como dijo mi padre: “¿no te das cuenta que bajamos a Africa?” (antes de que alguién se ofenda mi “viejo” es andaluz), en referencia a lo anticuado de las comunicaciones. Seis horas en las que me dió tiempo de leerme casi medio libro de “Fiebre en las gradas” de Nick Hornby (que lo he terminado en el viaje de vuelta). Bien se vale que en Madrid me compré unos auriculares que los tenía estropeados desde hace semanas (no sé como he podido ir por ahí sin “banda sonora” en mi vida). Entre toda la música que llevaba (que tampoco era mucha porque tengo el reproductor bueno jodido y he tenido que tirar de uno viejo que tiene 1 mega) me quedo para este viaje con el disco de Girls en la ida y con el primero de Tindersticks a la vuelta (que hacía tiempo que no lo oía). Y sobretodo me quedo con una canción, “Summertime” de Girls que me “salvó”, ya que en muchos casos los viajes largos me acaban “deprimiendo” un poco y poniendo de mal humor (a la vuelta estaba de mejor humor porque para escuchar Tindersticks falta hace). Esta canción podría decirse que fue la canción del viaje

Ahora una serie de curiosidades:

  • Al empezar el viaje me compré El País y al hacer el crucigrama de Mambrino en la 12 vertical venía “andaluz oriental” cuya solución era: almeriense.
  • El resto de música que llevaba era: “Humbug” de Arctic Monkeys; “Summerteeth” de Wilco; “Chill Out” de Joe Crepúsculo; “Free Your Mind And Your Ass Will Follow” de Funkadelic; “El perro es mío” de Francisco Nixon; “Nancy & Lee” de Nancy Sinatra y Lee Hazlewood; “Fabric Live 36” sesión de James Murphy y Pat Mahoney; “Truelove´s Gutter” de Richard Hawley; “Time to die” de The Dodos; “Embryonic” de The Flaming Lips; y los Pain Of Being Pure At Heart y su disco homónimo. Además de los dos mencionados anteriormente. Ya sé que esto no tiene nada de curioso y si de egocéntrico.
  • En el viaje de vuelta a la altura de Aranjuez tuvo que parar el tren. Una persona se tiró al tren y se suicidó. No lo pongo por morbo sino porque no he visto que se haya mencionado nada por ningún medio (regional). Creo que toda vida (aunque anónima) merece su momento de recuerdo. A parte de que nunca me había pasado algo así (y espero que no me vuelva a ocurrir).

Ítaca

Si algo caracteriza, creo yo, a este blog es la “anarquía”. Los que sigáis este blog (pocos) os daréis cuenta que no hay una temática concreta. No hay orden ni concierto. No es un diario, eso está claro. Mi vida no está registrada aquí (afortunadamente) aunque bien es cierto que todo lo que hay en él, en el blog, es reflejo de mí mismo. Pero la verdad nunca se bien que he pretendido con este blog, y a estas alturas ya no espero ni deseo saberlo. Quizá eso es lo mejor. Hablo de lo que me parece en el momento de escribirlo. Creo que lo único que conduce este blog, es las ganas de escribir algo. El ordenar de forma más o menos coherente palabras y frases ha supuesto, con el paso de los años, un “hobby” estimulante.
Como se deducía, fundamentalmente, en el poema de Kaváfis: lo importante es el camino, no el destino. Así pues en este blog, como en la vida, disfruta del viaje y no te preocupes mucho del destino.

Odradeks

Lugar: autobús línea Zaragoza – Huesca.

Me encuentro en el autobús que va a Huesca y llega sobre las 5. Voy leyendo el irónico, divertido y surrealista libro de Vila-Matas “Historia abreviada de la literatura portátil“. A mi izquierda está sentado un hombre orondo con una papada impresionante, creo que nunca había visto una papada así. Voy leyendo y sesteando a ratos. Siempre que voy en el autobús no puedo evitar oír algunas conversaciones de la gente. Delante mío dos chicas/mujeres charlan sobre casarse, comprar pisos, etc. Por detrás un grupo de chicas y chicos de veintipocos años charlan sobre el fin de semana que les espera (intuyo que van a la montaña), con bastante fiesta por lo visto. Me quedo escuchando un momento, entonces me parece reconocer a una de las chicas de delante mío. No estoy seguro pero cuando estoy entrando a Huesca me doy cuenta que sí, es la chica que creía que era. Estudió conmigo en el instituto. En ese momento pienso en todo lo que me separa de ella. Es decir, tenía (tiene) un año más que yo y se la ve que ya tiene su vida “centrada”. También pienso que no es el tipo de vida que quiero para mí, con 28 años aún no. Luego pienso en los chavales que se van de fin de semana, que están en ese punto en que crees que eres el “centro del mundo” y el mañana no importa. Ahí estoy yo, entre una gente asentada y otra que les da relativamente igual lo que vendrá dentro de una semana. Realmente puede ser una paradoja de mi vida.

Cuando estamos llegando pienso que no me apetece saludar a la chica de delante. Saldré antes y no se dará cuenta. Seguramente ni se acordará de mí. Pero lo principal es que me resultan extraños estos encuentros con gente conocida (que no amigos/as ni colegas antiguos/as). Gente con la que sólo te unía un contexto determinado, perdido ese contexto podríais pasar por “extraños”. Fingimos no darnos cuenta o seguimos viéndonos en un momento pasado (aunque ni esa persona ni tú sois ya los mismos). Pues eso que a veces me resulta extraño, incluso hasta molesto, saludar a según que personas. Forzar que te interesas por lo que hace cuando seguramente te da mas bien lo mismo y ves como esa persona pone cara de querer dejarte cuanto antes. A eso me refiero.

Todo esto iba pensando de camino a casa una vez bajado del bús. Cuando me asalta que quizá estas situaciones incómodas podrían ser mi Odradek. Quién sabe. La verdad, creo que esto no quedaría del todo mal en un post del blog.