La comicteca: Nuevos X-Men

En la larga historia de Marvel cómics se puede decir que hay tres etapas que se pueden considerar absolutamente clásicas, seminales y vertebradoras de la idiosincrasia de la editorial. Una de esas etapas sería la totalidad de números de Los 4 Fantásticos realizados por Stan Lee y Jack Kirby. Otra los 150 primeros números de Spiderman, realizados por autores como Stan Lee, Steve Ditko, John Romita, Gerry Conway, Gil Kane o Ross Andru. La última de estas etapas sería la realizada por Chris Claremont y John Byrne en La Patrulla X (Uncanny X-Men en EE.UU).

¿A qué viene esto? Esto viene a colación para poner en perspectiva la importancia de los X-Men en el universo Marvel. Es la serie que tomó el testigo, de las otras dos etapas antes mencionadas, como bandera de la compañía. A la marcha de Byrne, Claremont siguió manteniendo un nivel notable con ayuda de dibujantes como Paul Smith, John Romita Jr, Marc Silvestri o Jim Lee. Se convirtió, como he dicho, en el título bandera y la colección más exitosa -por méritos propios- de Marvel. Pero llegó el momento en que Claremont dejó la serie -probablemente viendo el cacao derivado de la ingente cantidad de series derivadas de la serie madre- siguiendo la serie con su popularidad intacta pero siendo de una calidad discutible (cuando no decir nula en muchos casos). Abusando de conceptos repetitivos, personajes que no evolucionaban o macrosagas que no llevaban a ningún lugar (un ejemplo es que una de las sagas más exitosas, y más interesantes todo sea dicho, de todos esos años fuera “La Era de Apocalipsis” que en el fondo no dejaba de ser un enorme “What if“).

Pues con estos antecedentes, hete aquí que llegamos a principios de este siglo. Entonces entra como editor de Marvel Joe Quesada y este le ofrece la serie X-Men (que aclaremos no es la original Uncanny X-Men, sino un título hermano que nació a principios de los noventa para mayor gloria de Jim Lee) a Grant Morrison. Es más, le da libertad absoluta para hacer y deshacer. Grant Morrison (Glasgow, Escocia), para los que no lo sepan, es uno de los guionistas salidos de la segunda hornada de autores ingleses que llegaron a finales de los ochenta al mercado norteamericano. Sus propuestas superheroicas siempre tienen gran carga polémica, manejando conceptos metafísicos en algunos casos (consulten su Patrulla Condenada o The Invisibles) o con un gusto por ahondar en la psicología (o la psique) de los personajes. Por tanto que un guionista de sus características -encima con libertad creativa- aterrizara en una colección como los X-Men (“la gallina de los huevos de oro” de Marvel) era un bombazo. Además venía acompañado por su colega escocés Frank Quitely a los dibujos -con fama creciente tras su trabajo en la rompedora serie The Authority– con quién ya había trabajado en obras como JLA: Tierra 2. Pues con estos mimbres es normal que los lectores se dividieran entre los emocionados por su llegada y los asustados por la misma. ¿Ya podéis adivinar donde me encontraba yo, no? Es más hacía años que había dejado de seguir los cómics de los X-Men y les volví a dar una oportunidad con la llegada de Morrison. Puedo decir que a mí no me decepcionó.

Lo primero que hace Morrison es cambiar la cabecera del título que pasará a llevar el adjetivo “Nuevos” y que en su edición en inglés se podrá leer el logo tanto del derecho como del revés. Lo de “nuevos” le viene perfecto, Morrison parece que decide hacer honor a la naturaleza de la mutación, o sea el cambio. Durante 40 números -más un anual- Morrison inunda la colección de conceptos nuevos e interesantes. Por influencia de la película elimina los coloristas trajes por unas ropas más cercanas a las del film (es reveladora la respuesta de Logan/Lobezno cuando a la pregunta del profesor Xavier sobre que les parecen los nuevos uniformes este responde: “que de pronto no tengo que parecer un idiota a plena luz del día“. O como en otro número nos dicen como triunfan los viejos y coloridos uniformes en la India debido a Bollywood). Pero más allá de cambios derivados del film, Morrison, introduce cambios absolutamente propios como que -¡por fin!- el instituto pase a hacer honor a su nombre, acogiendo a centenares de alumnos (con todo tipo de mutaciones diversas) y pasando los personajes principales a ejercer de profesores/tutores. Además le servirá para introducir interesantes e importantes personajes entre los estudiantes como Pico, Ángel, Quentin Quire o las cuclillas de Stepford; que le sirven para jugar de contrapunto o cuestionar -en muchas ocasiones- a sus profesores. Además de estos introduce más personajes que -al igual que los anteriores- tendrán un peso de importancia en la trama como Cassandra Nova, Fantomex y Xorn. Nos presenta enemigos como los “Hombres-U” una especie de secta que a la luz de la revelación de la escuela Xavier al mundo, deciden que no quieren ser una especie “inferior” por lo que intentarán evolucionar mediante el implante de órganos de otros mutantes (con lo que nos habla de la caza y el tráfico de organos de mutantes por parte de esta secta dirigida por John Sublime). También mete el tema de los “estados alterados” -un tema que le gusta el escocés- con el “Coz” una especie de droga inhalada para mutantes.

A todo esto le suma un ahondar en la psicología y personalidad de los personajes principales. Es interesante la pulsión sexual que otorga a todos sus personajes. Esta es una característica que siempre le gusta introducir a Morrison. Es decir que los personajes -dicho vulgarmente- follan y sienten atracción sexual como cualquier hijo de vecino. También nos los muestra vulnerables y con miedos en otros casos. Todas estas características -psicología de los personajes, miedos, pulsiones sexuales- se ven perfectamente reflejadas en el triangulo que forman el matrimonio de Jean Grey (Fénix) y Scott Summers (Cíclope) junto con el personaje de Emma Frost (Reina Blanca). Siendo uno de los ejes más importantes e interesantes de la serie.

Hay más ideas y conceptos interesantes que explora Morrison. Incluso entronca con etapas clásicas como la de Claremont y Byrne al retomar el concepto de “Fénix”. Pero todo esto os animo a descubrirlo -sino habéis leído esta etapa ya-, en la que es, para mí, la mejor etapa que han tenido los mutantes desde los citados números de Claremont. A pesar de que la serie puede tener, y tiene, algunos altibajos (con arcos argumentales más sobresalientes y otros mucho menos logrados) o algunas sorpresas y tramas no están resueltas de la forma más certera, no resta interés a esta etapa. Etapa que se lee como un todo con su inicio y su final; en la que se percibe una evolución tras la cual las cosas ya no podían ser iguales (aunque luego estas cosas te las deshacen en la editorial como quieren). Etapa que puede leer tanto el lector curtido en los personajes como el que solo los conozca por las películas.

Referirme ahora al apartado gráfico. La serie comienza con Quitely a los lápices, con su estilo tan feísta como espectacular pero demostrando que es un narrador excelente. Pero Quitely no podía cumplir con toda la carga de trabajo por lo que tendrá que ser sustituido por otros dibujantes como el correcto Ethan Van Sciver, el elegante John Paul Leon o el polémico Igor Kordey (su estilo muy feísta recibió muchísimas críticas). Finalmente, Quitely, dejará la serie y diferentes dibujantes se ocuparán de distintos arcos argumentales como Phil Jimenez, de trazo y narración clara; el notable Chris Bachalo (aunque uno echa de menos su estilo de Muerte: El Alto Coste de la Vida o Generación-X donde lucía realmente magnífico); o Marc Silvestri (que para mí realiza un trabajo correctito, y estoy siendo generoso).

Bueno, con todo esto no puedo dejar de recomendar esta etapa (por algo escribo de ella). Después de la misma decidí abandonar los X-Men. Quedarme con este buen sabor de boca, aunque puedan quedar historias por narrar o a pesar de algunos de los parabienes oídos sobre la etapa de Joss Whedon y -el magnífico- John Cassaday. Yo me quedo aquí. Es un buen final, un buen broche.

Panini Cómics ha editado en 7 tomos -dentro de la colección “Best Of Marvel Essentials”- toda esta etapa, podéis buscarlos en cualquier librería especializada.

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One Response to La comicteca: Nuevos X-Men

  1. Garanto says:

    joder!! eres un erudito del comic! cojonudisimo el artículo, me han entrao ganas de ir a pillar el “Best Of Marvel Essentials”
    sigue así!

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