Los hermosos vencidos

Estamos en vísperas de un nuevo Mundial de fútbol. Además de eso estamos ya en época de fichajes, rumores y contrataciones de los equipos. De esto último, probablemente lo más seguido, mediático y comentado está siendo el fichaje de Mourinho por el Madrid. De hecho hace unas horas que acaba de hacerse oficial. Dicen que el Madrid contrata a Mourinho porque es un técnico ganador y lo que ellos quieren -necesitan- es ganar. Está claro que es un técnico ganador (títulos le avalan). Como ejemplo, acaba de conseguir, dirigiendo al Inter de Milán, la última Champions League. Desde entonces -y antes- se ha debatido que si es un técnico muy defensivo, que si práctica el antifútbol, etcétera; pero no estoy aquí para hablar de Mourinho. Lo que también se ha dicho es que da igual todo eso mientras gane. Que, en general, lo importante es ganar (en el deporte profesional eso del participar que nos decían en el cole no se estila), que nadie se acuerda del perdedor. Que lo importante , o muy importante, es ganar es un hecho cierto pero lo de que nadie se acuerda de los perdedores no es del todo así. Porque una cosa es ganar pero no es menos verdad que importa como hacerlo; importa el qué pero también el cómo. Dicen que jugar bien no garantiza ganar campeonatos (nada lo hace) pero si garantiza -poniéndonos ñoños- ganar corazones. Son, citando a Leonard Cohen, los hermosos vencidos.

Enlazando con el Mundial hay que comentar que ha habido equipos memorables -recordados por la gente- que no fueron campeones. Aquí me viene a la mente la Brasil del Mundial de 1982 en España. Esa Brasil que fue eliminada por Italia (que acabaría siendo la campeona) en un partido en el que Paolo Rossi parecía tener un imán para que le llegara el balón y terminar embocándolo a gol. Sería injusto, o no del todo justo, decir que Brasil era la mejor de ese Mundial, ya que la mejor selección es la que gana. Pero siempre recuerdo que mi padre -por poner al hombre de a pie, no es ningún Maldini– más de una vez ha dicho que Brasil fue el mejor equipo que vio en ese Mundial. Un Brasil que tenía a jugadores del nivel de Zico, Sócrates, Falcao, Junior, Eder, etc. De hecho es curioso que aún, entre los “analistas serios”, se considera a esta Brasil la mejor de su historia junto con la campeona de 1970 (la de Pelé, Jairzinho, Tostao, Rivelino y Gerson), la que para muchos -aquí no puedo pronunciarme- es la mejor selección de toda la historia de los mundiales. El fútbol ha cambiado mucho -sobretodo en el aspecto físico- pero algo de cierto habrá en todo esto cuando un buen número de gente que las vieron lo dicen.


En este mismo Mundial de España del 82, también mi padre decía -y dice- que junto con Brasil la otra selección que le gustó fue Francia. A nuestros vecinos les pasa algo parecido a la Brasil de ese año, esta considerada una de las mejores selecciones de su historia (incluso algunos creen que por encima de la campeona de 1998). Está selección, formada por Platini, Giresse, Tigana, Genghini o Amorós, dejó -según los que lo vieron, yo tenía un año escaso- el que probablemente sea el mejor partido de ese Mundial, la semifinal con Alemania. Este partido terminó con Francia eliminada en los penaltis, tras terminar tres a tres después de dos tiempos suplementarios. Esta Francia es casi la misma que dos años después impediría a España ganar la Eurocopa en la final del Parque de los Príncipes de París.

Además de estas dos selecciones del Mundial de España 82, seguro que todos han -hemos- oído hablar de la “naranja mecánica”. Hablo, claro está, de la Holanda de Cruyff. Ese equipo que terminó perdiendo en la final con la Alemania de Beckenbauer en 1974. A pesar de eso ha quedado para la historia como uno de los equipos que mejor fútbol practicó (está considerada junto con la Brasil del 82 las dos mejores selecciones que no han ganado un Mundial); que empezó aquello que llamaron “fútbol total” (todos atacan, todos defienden). Y aunque era la favorita, terminó perdiendo con la anfitriona. También eso es lo maravilloso del fútbol que un partido no siempre gana el mejor (aunque alguno dirá que si gana es porque ha sido el mejor) o el que mejor juega. También es parte de su “mística”. Pero esas son algunas de estas características que lo hacen tan grande. Como diría Boskov “fútbol es fútbol“.

Hay otros ejemplos, quizá no tan memorables pero los hay (la Colombia del Mundial de Italia 1990; la Suecia de EE.UU. en el 94; la Holanda de 1998 en Francia; son algunos ejemplos recientes que ahora recuerdo). También ejemplos por el lado contrario. ¿Quién se acuerda de no recuerda a la Grecia de la Eurocopa de 2004 (ya sé que no es Mundial pero es una gran cita de selecciones)? Y se recuerda porque fue la campeona y también porque fue una selección tosca y ruin (que vivió de fallos ajenos más que de los méritos propios); aun ganando se la recuerda (no creo que sea solo yo) negativamente. O la Italia del Mundial 2006, aunque esta si dejó un partido increible -con buen fútbol- con Alemania en semifinales. Ahora, en Sudafrica, España va como favorita -por una vez con razón- a un Mundial. Va como una de las selecciones que mejor fútbol practica. Quizá no gane el Mundial, ya que como se dice “un Mundial son siete partidos“. Traducido, que muchas cosas pueden pasar y la suerte también juega. Pero está claro que si España juega como sabe igual no termina levantando el trofeo de campeón pero se puede ganar un buen número de corazones.

A raíz de todo esto algunos me dirán que soy un romántico y en algunos casos -como en el fútbol- es verdad. A mí los Mundiales todavía me hacen sentir una cierta emoción infantil por este deporte; más, quizá, que con mi equipo habitual. También es verdad que los Mundiales al ser torneos más esporádicos y puntuales revisten un aura mucho más mítica que las competiciones anuales, hecho que repercute para que estos equipos citados puedan ser más recordados. Lo que tengo claro es que ya tengo ganas de que empiece a rodar el balón.

LCD Soundsystem – This is happening

Hemisferio izquierdo de mi cerebro (a partir de ahora, HI): Oye, hace semanas que estamos escuchando este disco ¿a ti qué te ha parecido?

Hemisferio derecho de mi cerebro (a partir de ahora, HD): ¡Es un discazo!

HI: Joder, pero tú no eres objetivo. No eres nada lógico.

HD: Ya lo sé que no soy objetivo pero es que en la música -como en el arte o en la vida- no se puede serlo. Siempre hay un componente de subjetividad, es imposible ser completamente objetivo.

HI: Vale, es cierto. Pero eso no implica que el disco no pueda ser analizado de forma más crítica, en función de sus cualidades musicales. De hecho, se debe hacer.

HD: ¡¿Cualidades musicales?! “One Touch” es un temón, “Pow Pow” es un temón, “You wanted a hit” es un temón, “Home” es un temón, etc. Un segundo, antes de que digas que de nuevo estoy siendo irracional -como si aquí solo pensarás tú- decir que “Pow Pow” es un pepino de funk marciano infalible para la pista de baile; que “Drunk girls” es un hit instantáneo; “One Touch” es otro trallazo que recuerda a unos Kraftwerk más sucios; “You wanted a hit” son nueve minutos que casi se hacen cortos con una letra muy irónica; “Home” es un ejemplo de como hacer un gran tema de pop electrónico con cencerros de fondo; o “All i want” es un grandísimo medio tiempo a lo Bowie.

HI: Hombre, ¡”All i want” es casi un plagio del “Heroes” de Bowie, como también pasa con “Drunk girls” y el “White light white heat” de la Velvet! O en “One touch” parece que se autocopia haciendo una especie de nuevo “Get Innocuous!”.

HD: Vale es verdad, pero ¿es copia u homenaje? Además, ¡qué más da si a ti esos temas te encantan!

HI: Sí que me gustan esos temas -en los que se “inspira”- pero eso no debe esconder lo dicho antes.

HD. ¡Y te encantan los nuevos, dí la verdad! Además del vídeo para el single “Drunk girls”.

HI: Hombre pues sí, en el fondo sí me gustan. Pero no soy un “talibán” de James Murphy como tú, que casi no se puede ni discutir contigo. Estás de un irracional últimamente…

HD: Pues sí me encanta este tipo, me encanta este grupo y me encanta este disco igual que me encantaron los anteriores. ¿A ti no? ¡Dí lo que piensas ya de una vez!

HI: Pues… realmente pienso que el muy canalla lo ha vuelto a hacer.

HD: ¡Acabáramos!

Pinchando en la imagen hay un enlace al disco en Spotify

… y todas las piezas importan.

Parte del día de hoy -se quiera o no- ha estado marcado por el fin de “Perdidos”. Es así, yo no soy seguidor de la serie y hace unos días que sabía que esta madrugada pasada era el día D y la hora H. Podrán hacer, a partir de ahora, valoraciones críticas de la serie, por sus características intrínsecas, pero no se puede negar que es -ha sido, ya hay que ir hablando en pasado- un fenómeno social -audiovisual. Como lo fue “Star Trek” -por mucho que les moleste a muchos seguidores de “Perdidos” que los comparen con los seguidores de esta serie-; como fue “Star Wars” en el cine; como fue “Twin Peaks” a principios de los noventa; “Expediente X” a mitad de la década antes nombrada; como fue “MASH” (aunque esa sí que era otra tele diferente a la de ahora); etc. Bueno, lo dicho, que sería de necios negar lo que ha supuesto como fenómeno de entretenimiento y ahora ya ha terminado, para pena de fans y cierto alivio para quienes no la seguiamos. Pero quizá por añoranza -nacida, tal vez, de cierta envidia por la ilusión con que afrontaban el final que iban a ver los seguidores de esta serie- estos días me he acordado de la última serie que vi, “The Wire“. No voy a glosar -al menos no hoy- los méritos de esta, para mí, obra maestra. Solo recordar un fragmento del último capítulo de su última temporada (la serie tuvo 5 sobresalientes temporadas), uno de mis momentos favoritos de ese último capítulo. Un fragmento donde se oye la música de los Pogues, suena “The body of an american” un tema que utilizan para los velatorios de los policías de Baltimore. Velatorios que transcurren en un bar irlandés mientras todo el cuerpo de policía brinda y bebe (algunos hasta el vómito) a la salud del muerto a la par que suena la canción de esta banda irlandesa nacida en los ochenta y con gran afición, demasiada, al alcohol. Yo con un par de amigos más, seguidores también de la serie, ya la tenemos como banda sonora para cuando estamos de borrachera. Es más, yo les he dicho, a modo de ¿broma?, que el día que la palme quiero que me hagan un velatorio como los que hace la policía de Baltimore. Así que en este día en que ha terminado “Perdidos” me he acordado de “The Wire” y quería hacer un pequeño homenaje a esta serie (que recomiendo, por supuesto). McNulty, Freamon, Bunk, Carver, Sydnor, Kima, Prez, Bubbles, Omar, etcétera, brindo por ellos con un buen trago de whisky (Jameson por supuesto, nada de “whisky protestante”).

(El vídeo -supongo que no haría falta decirlo pero ahí va-  contiene spoilers)

Para los que no puedan ver el vídeo anterior -por los spoilers- aquí dejo el temazo de los Pogues:

Dedícate al parchís.

Gracias. Tenía mis dudas respecto a ese post, así que gracias.

Ya sé lo que me digo.