La comicteca: The Originals

Bok y yo estabamos deseando que terminase el colegio. Decir adiós a los viejos edificios, a los viejos profesores, a las viejas lecciones. Nos dicen que los jóvenes deberiamos estar agradecidos de vivir en este mundo. Agradecidos de que nuestros padres hubieran luchado en una guerra. Agradecidos de que la ganasen. Agradecidos de que hubieran retirado todas la armas. Pues muchas putas gracias, papá. Pero queremos vivir en nuestro propio mundo, no en el vuestro.”


¿Quién no ha tenido 17 años y ha querido rebelarse, de un modo u otro, contra el mundo? Pues de eso a grandes rasgos trata “The Originals“, esta novela gráfica de Dave Gibbons (14 de abril de 1949) publicada dentro del sello Vertigo de DC. Gibbons será conocido por muchos por su, inolvidable, trabajo en “Wacthmen” junto con Alan Moore. Aquí ejerce de autor completo para entregarnos un cómic entretenido en el que narra la historia de Lel y Bok, dos adolescentes cuya máxima aspiración es ser Originals. Los Originals es una especie de banda callejera que remite, claramente, a los mods de los años sesenta y setenta. La obra tiene algunas particularidades más allá de una historia de bandas y rebeldía adolescente, con sus dosis de peleas (contra “los guarros” que serían los rockers), drogas y, claro está, chicas. La mayor de estas particularidades es que no queda claro -Gibbons no se molesta en explicarlo- si esta historia está ambientada en un pasado alternativo o en un futuro de aire retro, ya que presenta ambientes, ropas y arquitecturas propias de las épocas nombradas (sesenta y setenta) junto con elementos de aire retrofuturista (fundamentalmente las “motos”, algunas arquitecturas y vestimentas). Así que ahí juega con un elemento ambiguo que deja a la imaginación del lector. Por lo demás no deja de ser una historia típica, entretenida pero algo tópica, de rebelión adolescente y el cambio a una cierta ¿madurez?

Como digo, Gibbons aquí ejerce de autor completo. Como guionista es correcto, usando el personaje principal de Lel como narrador de la historia pero sin abusar de los textos de apoyo. Quizá no abusa porque como grandísimo dibujante que es sabe como hacer que una historia avance sin que los textos la lastre. Usa los textos de apoyo de forma justa y sin alardes, dejando que el dibujo haga el resto. Y qué dibujo. Como digo, Gibbons es un grandísimo dibujante y gran narrador (no tienen porqué ser conceptos homólogos) que aquí utiliza el blanco y negro para dar un aire cinematográfico a la obra (aunque esto quiera ser un cumplido hay que decir que ya le gustaría a más del 50% de los cineastas narrar con la cámara como lo hace este señor con su lápiz).

Resumiendo, no es una obra maestra -no se puede ni llegar a calificar de excelente- pero es una obra muy entretenida e interesante. Que sirve para pasar un buen rato (se lee en un pis-pas), por lo que me parece bastante recomendable.

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