Otoño

El otoño, como todas las estaciones, es un estado mental además de meteorológico. A algunos les gustará, a otros no. Yo me encuentro en el segundo grupo. Cada año que pasa llevo peor la entrada en el otoño, mucho peor que el invierno al que ya llego acostumbrado por su “primo hermano”. El otoño tiene de contraste el verano (días largos de sol), para encontrarte progresivamente (o de golpe si vives en Zaragoza) con un tiempo cada vez más tocapelotas, de tardes de poco sol (o sin él) acompañadas de alguna que otra lluvia puñetera o de aire. Pero como todo tiene sus cosas o sus puntos, y, como muchas cosas relacionadas conmigo, uno de esos puntos es musical. El otoño es un estado mental, decía, pero también musical. Creo que sabéis lo que digo y no hace falta explicarlo (el laconismo también es bastante propio de este tiempo).

P.D. Quiero escribir algo sobre cómics (Predicador, Born Again, Y: el último hombre, etcétera) o preparar mi gran post sobre la mierda (sí, sobre la mierda), para al final volver a hablar sobre lugares comunes. Qué se la va a hacer… Será cosa del otoño.