Hurtos, Karma y libros usados.

hurto.

(Del lat. furtum).

1. m. Acción de hurtar.

2. m. Cosa hurtada.

3. m. En las minas de Almadén, España, camino subterráneo a uno y otro lado del principal, para facilitar la extracción de metales o dar comunicación al aire, o para otros fines.

4. m. Der. Delito consistente en tomar con ánimo de lucro cosas muebles ajenas contra la voluntad de su dueño, sin que concurran las circunstancias que caracterizan el delito de robo.

Quedemos con la última definición, la del derecho, ¿quién no ha hurtado, sisado, algo alguna vez? ¿No?, ¿en serio? Yo creo que todos, directa o indirectamente (¿quién no ha hecho un “simpa” alguna vez?), hemos hecho algún pequeño hurto. Es más creo que es una especie de rito de iniciación (normalmente es siempre en la adolescencia) como puede ser la primera copa. Pero seguro que más de uno, alguna vez, habrá sido “amigo de lo ajeno”. Yo lo confieso, alguna vez, muy pocas, lo he hecho. Pocas y, será en parte por moral judeocristiana europea, que me he sentido, a posteriori, algo culpable por este acto. Bueno, al grano, quizá el único hurto “destacable” que recuerdo es el de un libro de segunda mano en una librería al lado de la Universidad donde estudiaba (no doy más pistas, no vaya a ser que me pasen cuentas). Debió ser en 2º ó 3º de carrera, con otros compañeros de clase, había una libros expuestos sin nadie “custodiándolos” con lo cual nuestra idiosincrasia hispánica nos hizo apropiarnos de un libro cada uno. Yo me hice con uno de H.G. Wells, La isla del Doctor Moreau. Conocía a Wells pero la verdad que este libro suyo, en concreto, no me interesaba demasiado. Fue hurtar por hurtar, por lo fácil que lo habían dejado, ¿qué bueno es el ser humano, no? Eso fue hace unos cuántos años, total que el libro ahí ha estado tirado por casa, sin darle su uso (o sea, leerlo). De hecho siempre me arrepentí de no coger un librito de pin-ups de Mel Ramos que se lo agenció antes otro amigo. La cuestión, que de un tiempo a esta parte me he visto en una especie de necesidad Kármica con ese libro (puede que también derivada de esa moral a la que hacía referencia más arriba) y he decidido leerlo (me guste o no), siento que si no lo leo es como si el libro me poseyera a mí en vez de viceversa. Es más, estoy pensando en meterlo en Bookcrossing una vez lo termine. Me parece que no valdría para ladrón de guante blanco…

Anuncios

Los niños y los borrachos siempre dicen la verdad.

-Papá -preguntó otra vez Giannina-, ¿por qué dan menos tristeza las tumbas antiguas que las más recientes?

Un grupo más numeroso que los otros, que ocupaba buena parte de la carretera y cantaba en coro sin pensar en ceder el paso, había obligado al automóvil casi a detenerse. El interpelado metió la segunda.

-Es lógico -respondió-. Los muertos de hace poco están más cerca de nosotros y precisamente por eso los queremos más. Los etruscos, verdad, hace tanto tiempo que murieron -y de nuevo estaba relatando un cuento-, que es como si no hubieran vivido nunca, como si siempre hubiesen estado muertos.

Otra pausa, más larga, al término de la cual (estábamos cerca de la explanada contigua a la entrada a la necrópolis, llena de automóviles y autocares) fue Giannina quien dió su lección.

-Pero, ahora que dices eso -dijo con dulzura-, me recuerdas que también los etruscos vivieron y que los quiero también a ellos como a todos los demás.

La posterior visita a la necrópolis transcurrió precisamente bajo el signo de la extraordinaria ternura de esa frase. Había sido Giannina quien nos habia colocado en disposición de comprender. Era ella, la más pequeña, quien en cierto modo nos llevaba de la mano.”

Fragmento extraído del prólogo del libro “El jardín de los Finzi-Contini”


¿Cual es tu libro favorito?

“Así fue como finalmente me rescataron: porque los dos salieron a buscarme. En aquel momento yo lo ignoraba, claro está, pero, sabiendo lo que sé ahora, me es imposible recordar aquellos días sin sentir una oleada de nostalgia por mis amigos. En cierto sentido, eso altera la realidad de lo que experimenté. Yo había saltado desde el borde del acantilado y justo cuando estaba a punto de dar contra el fondo, ocurrió un hecho extraordinario: me enteré de que había gente que me quería. Que le quieran a uno de ese modo lo cambia todo. No disminuye el terror de la caída, pero te da una nueva perspectiva de lo que significa ese terror. Yo había saltado desde el borde y entonces, en el último instante, algo me cogió en el aire. Ese algo es lo que defino como amor. Es la única cosa que puede detener la caída de un hombre, la única cosa lo bastante poderosa como para invalidar las leyes de la gravedad.”

Estamos en época de ferias del libro. No hace mucho fue la de Madrid y ayer mismo terminó la de Huesca (su vigésimo séptima edición). No es que sea un gran devorador de libros -leo más asiduamente cómics- pero siempre me gusta tener alguna lectura interesante, sobre todo antes de ir a dormir o ahora cuando llega el verano para leer en la piscina.  En este caso aprovechando la feria del libro, donde predominaban los bestsellers nórdicos que parecen que miden su calidad al peso, me compré un par de libros para este verano, “El jardín de los Finzi-Contini” de Giorgo Bassani y “El factor humano” de John Carlin. Pero esta entrada no es para hablar de esto, sino porque al pensar en libros me he acordado del que es mi libro favorito. Todos -o casi todos- tenemos un libro favorito, uno que nos gusta sobremanera, con el que nos sentimos profundamente identificados o que nos ha marcado en algún momento de nuestras vidas. En mi caso ese libro es “El palacio de luna” de Paul Auster, al que pertenece el fragmento de arriba, y del que ya había hablado en otra ocasión en mi otro blog. Pues sí, este libro es mi favorito. Aunque he leído grandes libros que me han encantado como “Cien años de soledad“, “Drácula“, “En el camino“, “El guardián entre el centeno” (con el que el libro de Auster tiene algunos puntos en común) , “Alta Fidelidad“, “Un mundo feliz“, “La carretera” o “1984“, ninguno me ha marcado o gustado tanto como “El palacio de la luna“. Puede ser por la temática del libro y el momento en el que lo leí, ya que el libro trata sobre el paso a la edad adulta y la búsqueda de nuestro lugar en el mundo, y que cuando lo leí tendría unos 22 años (una edad semejante a la del protagonista del libro). La cuestión es que se ha convertido en mi libro favorito y la que es, para mí, la mejor novela de Auster. Con todas sus características (antes de hacer de ellas casi un cliché que han lastrado algunas obras posteriores) como el uso la casualidad y el azar como eje de nuestras vidas; las constantes referencias -simbólicas en algunos casos- a personajes, lugares u obras conocidas que introduce en la obra; el peso de la figura paterna (en este caso por su ausencia y la necesidad de llenar ese vacío); etcétera. La cuestión es que es mi libro favorito, además marcado por el hecho de que tampoco es una obra maestra de las típicas de la literatura lo cual parece que hace que lo sienta más mío.

Este es mi libro favorito. El libro que primero pensaría, pienso, en regalar o recomendar a alguien; del que me gusta sacar citas del mismo; o el que quiero que todo el mundo lo lea pero a la vez que siga siendo algo propio o personal (extraña contradicción). Este es el mío, ¿cual es el tuyo? ¿Cual es tu libro favorito?

P.D. Ahora que estamos en tiempo de Mundial desde aquí recomiendo el libro “Fiebre en la gradas” de Nick Hornby, un interesante libro sobre lo que supone el fútbol en la vida de la personas visto desde la perspectiva autobiográfica del autor. Sirve para comprender, de forma muy amena y divertida, un poco mejor este fenómeno deportivo (y sociológico).

El cuento de Navidad de Auggie Wren.

Bueno mañana por la noche es Nochebuena y el viernes Navidad. Pues aquí os dejo un moderno cuento de Navidad escrito por Paul Auster. Se trata de un bonito y nada tópico cuento, que como curiosidad sirvió de base a la colaboración entre Wayne Wang y Auster que daría como fruto la (muy recomendable) película “Smoke“.

Sólo desearos a todos felices fiestas. Sed felices (o intentadlo), pero no sólo en Navidad.

Un cuento de navidad

Se acerca la fecha del 22 de diciembre. ¿22 de diciembre? Dirán algunos/as, querrá decir 25. No, el 22. El día del Gordo de Navidad. Probablemente el día que da inicio, no oficioso pero casi, a las fiestas navideñas en nuestro país. Bueno pues el Gordo de Navidad sólo ha tocado una vez en toda su historia en Huesca, pero no en la capital como muchas veces hacen creer los medios locales cuando lo comentan en esta época. Y es que esta historia la sé bastante bien porque atañe a mi familia.

Retrocedamos en el tiempo. Año 1963. En esa época mi madre tenía unos 11 años (o eso dice ella) y su tío, hermano de mi abuela, era el dueño de almacenes Barluenga en Grañen. Bueno pues el tío de mi madre en una de sus visitas a Huesca se decidió a comprar dos series de números en la administración nº2, conocida como “El gato negro” y que entonces se encontraba en el Coso (donde ahora está el solar del antiguo “Luces de Bohemia“). Es más mi madre recuerda el nombre de la lotera -la cual desconozco si todavía vive-, Paquita Otín. A lo que iba, el tío de mi madre adquirió dos series que vendió en participaciones en Grañen, o casi. Porque una de ellas no se vendió integra del todo sino que también se vendió una pequeña parte en Sesa (donde almacenes Barluenga tenía una “sucursal”). Ni que decir tiene que el número que no se vendió íntegro es el que iba a tocar.

Bueno pues nos encontramos en la mañana del 22 de diciembre de 1963, mi madre se encontraba de vacaciones del colegio, ayudando en la sastrería de Grañén propiedad de otro de sus tíos (otro hermano de mi abuela) que acababa de fallecer no hace mucho. Ahí se encontraba oyendo el sorteo por la radio y apuntando los premios. Cuando salió el número de una de las series antes nombradas, aunque con la particularidad que mi madre no lo oyó bien y apunto mal el premio, pensando que era uno inferior. Pero cuando un rato después dieron la lista de números agraciados su primo se dio cuenta de que uno de los números que llevaban era el Gordo. Les había tocado el Gordo.

Algunas curiosidades:

  • Una tía de mi madre (hermana de su tío el que compró las series) se quedó sin número. Su tío siempre le regalaba un número pero esta vez se le pasó y la vendió antes de poder darle una participación.
  • Mi abuelo fue uno de los agraciados. Le tocaron, aproximadamente, unas 200 mil pesetas de una participación de 25 pesetas. Con gran parte del dinero compró un almacén y una cosechadora.
  • Hubo, también, un buen número de decepciones. Ya que cuando corrió la noticia de que había tocado en Grañen algunos pensaron que habían sido agraciados. Pero para su sorpresa llevaban la otra serie, que no recibió premio ninguno.
  • Un hombre de Frula denunció a el tío de mi madre porque decía que había comprado el número y se le había perdido. Después de comprobar los membretes de las participaciones vendidas se demostró que era mentira.
Así fue como mi madre vivió, en primera persona, como tocó por primera vez (y única hasta ahora) el Gordo de Navidad en la provincia de Huesca. ¡Ah! ¿Os creíais que no sabía cual fue el número agraciado? Si de algo se acuerda mi “vieja” es de eso: el 19936.

Felices fiestas y suerte. Y ya sabéis que si no toca al día siguiente es el día de la salud, que no falte.

P.D. Aparte de la mera curiosidad escribo esto porque mi madre me dice que estas historias debo saberlas y contarlas cuando ya no esté ninguno de los implicados. Es la tradición oral (en este caso también escrita).

El viaje

Si algo tiene el día a día es que cuando dices algo rapidamente te lo corrige o matiza. Cuando el otro día hablaba del viaje (aunque nombrado como metáfora de la vida), al poco me veo en uno que ha sido de lo más soporífero (el viaje no la estancia).

Tuve que bajar a Almería a ver familia. Bajaba en tren junto con mis “viejos” y hasta Madrid todo perfecto ya que bajamos en AVE. Pero luego nos tocó embarcar en un Talgo que tardó 6 “horazas” en llegar hasta Almería. ¡Qué sopor por Dios! Como dijo mi padre: “¿no te das cuenta que bajamos a Africa?” (antes de que alguién se ofenda mi “viejo” es andaluz), en referencia a lo anticuado de las comunicaciones. Seis horas en las que me dió tiempo de leerme casi medio libro de “Fiebre en las gradas” de Nick Hornby (que lo he terminado en el viaje de vuelta). Bien se vale que en Madrid me compré unos auriculares que los tenía estropeados desde hace semanas (no sé como he podido ir por ahí sin “banda sonora” en mi vida). Entre toda la música que llevaba (que tampoco era mucha porque tengo el reproductor bueno jodido y he tenido que tirar de uno viejo que tiene 1 mega) me quedo para este viaje con el disco de Girls en la ida y con el primero de Tindersticks a la vuelta (que hacía tiempo que no lo oía). Y sobretodo me quedo con una canción, “Summertime” de Girls que me “salvó”, ya que en muchos casos los viajes largos me acaban “deprimiendo” un poco y poniendo de mal humor (a la vuelta estaba de mejor humor porque para escuchar Tindersticks falta hace). Esta canción podría decirse que fue la canción del viaje

Ahora una serie de curiosidades:

  • Al empezar el viaje me compré El País y al hacer el crucigrama de Mambrino en la 12 vertical venía “andaluz oriental” cuya solución era: almeriense.
  • El resto de música que llevaba era: “Humbug” de Arctic Monkeys; “Summerteeth” de Wilco; “Chill Out” de Joe Crepúsculo; “Free Your Mind And Your Ass Will Follow” de Funkadelic; “El perro es mío” de Francisco Nixon; “Nancy & Lee” de Nancy Sinatra y Lee Hazlewood; “Fabric Live 36” sesión de James Murphy y Pat Mahoney; “Truelove´s Gutter” de Richard Hawley; “Time to die” de The Dodos; “Embryonic” de The Flaming Lips; y los Pain Of Being Pure At Heart y su disco homónimo. Además de los dos mencionados anteriormente. Ya sé que esto no tiene nada de curioso y si de egocéntrico.
  • En el viaje de vuelta a la altura de Aranjuez tuvo que parar el tren. Una persona se tiró al tren y se suicidó. No lo pongo por morbo sino porque no he visto que se haya mencionado nada por ningún medio (regional). Creo que toda vida (aunque anónima) merece su momento de recuerdo. A parte de que nunca me había pasado algo así (y espero que no me vuelva a ocurrir).

Los shandys

ElOutsider quiere unirse a la conspiración shandy (otra cosa es que lo consiga).

Una de las canciones más bonitas, pero bonitas de verdad, de esta década. Himno de Oklahoma no, debería ser himno mundial. Creo que les hubiera gustado a los shandys.

PD. Esta debe ser una de mis entradas más cortas, pero dicen que lo breve si bueno dos veces bueno. En este caso particular creo que sólo se queda en breve, que tampoco es tan malo.