Otoño

El otoño, como todas las estaciones, es un estado mental además de meteorológico. A algunos les gustará, a otros no. Yo me encuentro en el segundo grupo. Cada año que pasa llevo peor la entrada en el otoño, mucho peor que el invierno al que ya llego acostumbrado por su “primo hermano”. El otoño tiene de contraste el verano (días largos de sol), para encontrarte progresivamente (o de golpe si vives en Zaragoza) con un tiempo cada vez más tocapelotas, de tardes de poco sol (o sin él) acompañadas de alguna que otra lluvia puñetera o de aire. Pero como todo tiene sus cosas o sus puntos, y, como muchas cosas relacionadas conmigo, uno de esos puntos es musical. El otoño es un estado mental, decía, pero también musical. Creo que sabéis lo que digo y no hace falta explicarlo (el laconismo también es bastante propio de este tiempo).

P.D. Quiero escribir algo sobre cómics (Predicador, Born Again, Y: el último hombre, etcétera) o preparar mi gran post sobre la mierda (sí, sobre la mierda), para al final volver a hablar sobre lugares comunes. Qué se la va a hacer… Será cosa del otoño.

15 álbumes en menos de 15 minutos

Acabo de ver que circula un jueguecito chorras por Facebook y que consiste en que uno elige quince discos en menos de quince minutos. Se basa en poner los primeros quince discos que te vengan a la cabeza, sin pensarlo apenas. Bueno así es como yo lo he hecho, por curiosidad, y estos han sido los quince discos que me han salido:

The Beatles – Revolver
David Bowie – The rise and fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars
The Smiths – The Queen is dead
Massive Attack – Blue Lines
Spiritualized – Ladies and Gentlemen We are floating in space
My Bloody Valentine – Loveless
Joy Division – Substance
Los Planetas – Una semana en el motor de un autobús
Radio Futura – La canción de Juan Perro
Pink Floyd – Dark Side of the moon
Talking Heads – Remain in light
Marvin Gaye – What´s Going on
Rubén Blades – Siembra
Doves – The Last Broadcast
The Flaming Lips – Yoshimi battles the pink robots

No es una lista muy original pero a mí me resulta algo curiosa. Como, por ejemplo, que me salga un disco de Doves, que es un grupo que me encanta pero si hiciera una lista más taimada probablemente no lo elegiría. O como unos discos me llevan a otros (Bowie a los Smiths, Marvin Gaye a Rubén Blades, Los Planetas a Radio Futura, Doves a los Flaming Lips, etcétera) en unas extrañas, o no tanto, asociaciones mentales (están en el orden que me han ido saliendo).

Ale, aquí queda la curiosidad. Si alguien se anima a hacerlo…

Falsos mitos sobre la piel y el cabello.

“Algoritmos”, el verano como estado mental, costumbrismo bien entendido, referencias populares, amor o desamor, perdedores/as con encanto, versionar a grupos como Los Módulos o Golpes Bajos, querer que todo el mundo se haga rico, etcétera. La Costa Brava era el grupo de pop patrio que todos, todos, nos merecíamos esta década pero al final se quedó en un grupo -desgraciadamente sin posibilidad de vuelta- de inmensas minorías.

Ahí va una lista con una selección de sus temas en Spotify. Hoy me he levantado con el costabravismo en el cuerpo.

Teenage Fanclub – Shadows

Habrá gente que le dará igual y su nuevo disco no es ningún acontecimiento en la industria musical, pero para mí siempre es una buenísima noticia un nuevo disco de Teenage Fanclub. Soy muy fan de este grupo escocés que lleva, desde principios de los noventa, haciendo las mejores canciones pop de estos últimos 20 años (pocos grupos pueden presumir de tener un catálogo como este), aunque suene a sacrilegio.

La cuestión es que vuelven con un nuevo disco después de un lapso de 5 años (su último disco fue “Man-made“) y sí, no inventan nada. No innovan nada. Pero es que yo a estos artesanos pop (si a algún grupo se le puede encasquetar esta etiqueta es a ellos) simplemente (¡¿simplemente?!) ya les pido buen hacer, buenas canciones. Y en eso nunca fallan (sean sus discos más o menos regulares). Siguen con el POP (así con mayúsculas) clásico y de aire más reposado que empezaron en “Songs Of Northern Britain“, atrás quedó el “power pop” (que nadie espere, a estas alturas de función, un tema como “Radio” o como “Star Sign”). En una primera escucha parece que los arreglos son menos evidentes o suntuosos (aunque “Baby Lee” es una maravilla que desde ya se puede considerar otro clásico de su repertorio); que el disco, quizá por ese título, puede parecer algo más sombrío en algunos momentos o que no hay canciones tan instántaneas o singles muy evidentes. Pero eso es en una primera escucha, después, sin darte cuenta, te ¿sorprendes? por la calle tarareando “Baby Lee” o “When I still have thee” y ves que todo sigue ahí. Nada ha cambiado realmente aunque se perciban leves matices, que siguen las grandes canciones como “Sometimes I don’t need to believe in anything”,  “Baby Lee”, “Into The City”, “Dark Clouds”, “When I Still have thee”, “Live with the seasons” o “Sweet Days Waiting”. No será disco del año, no saldrá en casi ninguna lista (desgraciadamente… para esas listas), no cambiará tu vida (como si podían hacerlo “Bandwagonesque“, “Thirteen” o “Grand Prix“), no es su mejor disco (tampoco el peor aunque, ¿tienen algún disco malo estos tipos?) pero “Shadows” será una gran banda sonora para los meses que se aproximan. Este disco de Teenage Fanclub es como esas tardes o noches de verano con amigos en las que parece que no pasa nada pero cuando estás en tu casa, al final del día, dices “ha sido un buen día, seguro que en el futuro echaré de menos días como estos”.

Pinchando en la imagen hay un enlace al disco en Spotify

P.D. Lo que menos me gusta es la portada. La verdad es que les ha quedado un poco fea. Pero la verdad es que ya en los últimos discos no han demostrado, para mi gusto, demasiado tino con las portadas. Aquí si que se hace fiel el dicho de que “la belleza está en el interior“.

LCD Soundsystem – This is happening

Hemisferio izquierdo de mi cerebro (a partir de ahora, HI): Oye, hace semanas que estamos escuchando este disco ¿a ti qué te ha parecido?

Hemisferio derecho de mi cerebro (a partir de ahora, HD): ¡Es un discazo!

HI: Joder, pero tú no eres objetivo. No eres nada lógico.

HD: Ya lo sé que no soy objetivo pero es que en la música -como en el arte o en la vida- no se puede serlo. Siempre hay un componente de subjetividad, es imposible ser completamente objetivo.

HI: Vale, es cierto. Pero eso no implica que el disco no pueda ser analizado de forma más crítica, en función de sus cualidades musicales. De hecho, se debe hacer.

HD: ¡¿Cualidades musicales?! “One Touch” es un temón, “Pow Pow” es un temón, “You wanted a hit” es un temón, “Home” es un temón, etc. Un segundo, antes de que digas que de nuevo estoy siendo irracional -como si aquí solo pensarás tú- decir que “Pow Pow” es un pepino de funk marciano infalible para la pista de baile; que “Drunk girls” es un hit instantáneo; “One Touch” es otro trallazo que recuerda a unos Kraftwerk más sucios; “You wanted a hit” son nueve minutos que casi se hacen cortos con una letra muy irónica; “Home” es un ejemplo de como hacer un gran tema de pop electrónico con cencerros de fondo; o “All i want” es un grandísimo medio tiempo a lo Bowie.

HI: Hombre, ¡”All i want” es casi un plagio del “Heroes” de Bowie, como también pasa con “Drunk girls” y el “White light white heat” de la Velvet! O en “One touch” parece que se autocopia haciendo una especie de nuevo “Get Innocuous!”.

HD: Vale es verdad, pero ¿es copia u homenaje? Además, ¡qué más da si a ti esos temas te encantan!

HI: Sí que me gustan esos temas -en los que se “inspira”- pero eso no debe esconder lo dicho antes.

HD. ¡Y te encantan los nuevos, dí la verdad! Además del vídeo para el single “Drunk girls”.

HI: Hombre pues sí, en el fondo sí me gustan. Pero no soy un “talibán” de James Murphy como tú, que casi no se puede ni discutir contigo. Estás de un irracional últimamente…

HD: Pues sí me encanta este tipo, me encanta este grupo y me encanta este disco igual que me encantaron los anteriores. ¿A ti no? ¡Dí lo que piensas ya de una vez!

HI: Pues… realmente pienso que el muy canalla lo ha vuelto a hacer.

HD: ¡Acabáramos!

Pinchando en la imagen hay un enlace al disco en Spotify

… y todas las piezas importan.

Parte del día de hoy -se quiera o no- ha estado marcado por el fin de “Perdidos”. Es así, yo no soy seguidor de la serie y hace unos días que sabía que esta madrugada pasada era el día D y la hora H. Podrán hacer, a partir de ahora, valoraciones críticas de la serie, por sus características intrínsecas, pero no se puede negar que es -ha sido, ya hay que ir hablando en pasado- un fenómeno social -audiovisual. Como lo fue “Star Trek” -por mucho que les moleste a muchos seguidores de “Perdidos” que los comparen con los seguidores de esta serie-; como fue “Star Wars” en el cine; como fue “Twin Peaks” a principios de los noventa; “Expediente X” a mitad de la década antes nombrada; como fue “MASH” (aunque esa sí que era otra tele diferente a la de ahora); etc. Bueno, lo dicho, que sería de necios negar lo que ha supuesto como fenómeno de entretenimiento y ahora ya ha terminado, para pena de fans y cierto alivio para quienes no la seguiamos. Pero quizá por añoranza -nacida, tal vez, de cierta envidia por la ilusión con que afrontaban el final que iban a ver los seguidores de esta serie- estos días me he acordado de la última serie que vi, “The Wire“. No voy a glosar -al menos no hoy- los méritos de esta, para mí, obra maestra. Solo recordar un fragmento del último capítulo de su última temporada (la serie tuvo 5 sobresalientes temporadas), uno de mis momentos favoritos de ese último capítulo. Un fragmento donde se oye la música de los Pogues, suena “The body of an american” un tema que utilizan para los velatorios de los policías de Baltimore. Velatorios que transcurren en un bar irlandés mientras todo el cuerpo de policía brinda y bebe (algunos hasta el vómito) a la salud del muerto a la par que suena la canción de esta banda irlandesa nacida en los ochenta y con gran afición, demasiada, al alcohol. Yo con un par de amigos más, seguidores también de la serie, ya la tenemos como banda sonora para cuando estamos de borrachera. Es más, yo les he dicho, a modo de ¿broma?, que el día que la palme quiero que me hagan un velatorio como los que hace la policía de Baltimore. Así que en este día en que ha terminado “Perdidos” me he acordado de “The Wire” y quería hacer un pequeño homenaje a esta serie (que recomiendo, por supuesto). McNulty, Freamon, Bunk, Carver, Sydnor, Kima, Prez, Bubbles, Omar, etcétera, brindo por ellos con un buen trago de whisky (Jameson por supuesto, nada de “whisky protestante”).

(El vídeo -supongo que no haría falta decirlo pero ahí va-  contiene spoilers)

Para los que no puedan ver el vídeo anterior -por los spoilers- aquí dejo el temazo de los Pogues:

I’m Losing More Than I’ll Ever Have

¿Nunca habéis querido tener un bar? ¿Un bar de música donde poner lo que a ti te gusta? La verdad que siempre ha sido un “sueño” un poco estúpido y egocéntrico. Lo de egocéntrico quedará claro tras lo aquí escrito; lo de estúpido porque no creo que tuviera voluntad para llevar un establecimiento de esas características. Se trata un impulso nacido de la frustración de que cuando era más joven y a los bares en que iba no ponían las canciones que me gustaban (sobretodo en una ciudad como Huesca); alguno se acercaba un poco a mis gustos pero nunca había una satisfacción plena en ese sentido. Lo que me hace pensar si mucha gente -muchos de tus amigos- se para a pensar lo que ha supuesto o supone el hecho de no disfrutar completamente en muchos de los bares a los que vas (lo frustrante de salir de fiesta en cierta forma), aunque en mi caso ha sido algo que he superado (en parte). Pero es jodido el tener que ir a bares que les gustan a tus amigos donde el gusto musical brilla por su ausencia, o el ir a bares donde ponen buena música pero tus amigos brillan por su ausencia en muchos casos. Quizá por todo eso lo del pensamiento de tener un bar, porque aunque la música no les gustara demasiado seguro que vendrían a verte (aunque solo fuera a “gorronearte”). Porque uno cree que la gente vendría en masa y le encantaría lo que pondría, todo gracias a mi buen gusto musical… Las mentiras que nos contamos, ¿eh?

Bueno, que todo esto viene porque si tuviera un bar de música tendría que tener una canción de cierre. Todo buen bar debe tener una. En mi caso sería este tema de Primal Scream. Una canción que cuando la oigo parece hecha para cantarla borracho en una barra de bar rodeado de amigos. Pero esto no es más que un “sueño tonto” adolescente.

P.D. Como muchos ya sabréis o habréis adivinado esta es la canción que dió origen -tras su remezcla por parte de Andrew Weatherall- a ese clásico que es Loaded.